Hola. Me llamo Alicia y soy una guerrera emocional

Convivir con el dolor ha sido el mayor de mis silencios.  Entró en mi vida a los nueve años y no fue hasta 30 años más tarde que conseguir hacer visible lo invisible gracias a un diagnóstico: endometriosis.

No sólo duele el cuerpo. También duele el corazón. Ese corazón que se va rompiendo con cada golpe que recibes. Porque los tuyos se sienten desbordados por tu sufrimiento. Porque los demás no entienden tus diferencias. Porque alguien piensa que no eres lo suficientemente buena y te castiga por ello…

El dolor es silencioso. Ese silencio entra en tu vida y comienza a callar tus emociones, tus ilusiones, tus pasiones y tu carácter. Y esto no te mata, pero te rompe el alma.

Dicen que para resurgir hay que tocar fondo, y eso hice. Un día decidí dejar de ser víctima, utilizar la fuerza de la rabia para alzar la voz y para gritar. Gritar muy fuerte, muy fuerte, muy fuerte … y cantar con mucha emoción letras que cuentan cosas muy bonitas.

He cogido las riendas de mi vida y quiero que el mundo lo sepa. Quiero compartirlo y contarlo a los siete vientos.

Y ahora tengo una misión. Una misión que va más allá de mi propio testimonio: dar mi voz a otras personas que estén sufriendo.  Hacer visible lo invisible. 

El poder no está en tu cuerpo; está en tu mente.

¿Quieres batallar conmigo?

Mi propósito 

Dar voz y luz al sufrimiento silenciado.

Mi misión

Generar consciencia social a través de la divulgación sobre aquellas causas que generan un sufrimiento, físico o mental, invisible o silenciado. Hacerlos visibles, porque lo que no se ve o no se cuenta no existe.

Mi visión

Creo en la positividad y el optimismo, pero también sé que el dolor y el sufrimiento existen. Y estos no deben ser ignorados tan solo porque no caben en una sociedad donde nada más se puede hablar de cosas buenas y felices. Defiendo una sociedad donde los problemas del que está a nuestro lado importe, aunque no nos afecten. Porque como escribió el poeta inglés Jonh Donne:

 “Ningún hombre es una isla entera por sí mismo. Cada hombre es una pieza del continente, una parte del todo. Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia.

 Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti”.

Te leo

Hola “guerre@”. Estoy aquí para escucharte, porque a mí me importa lo que sientes y lo que te gustaría gritar al mundo. Estoy aquí para contar historias, empezando por la mía propia, para que sepas que sí existe un camino y te ayuden a encontrar el tuyo.

Estoy aquí para que nunca camines sol@…

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